Una introducción a la conducta alimentaria
Todo ser humano necesita continuamente un aporte de nutrientes para obtener energía, construir y reparar los tejidos como también para la regulación de los procesos fisiológicos vitales. El hidrato de carbono, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales son nutrientes que el cuerpo necesita para mantenerse saludable. Estos son los elementos básicos obtenidos de los alimentos. El hombre tiene la capacidad de controlar una gran variedad de situaciones que se le presenta, pero no dejar de comer, por lo contrario no se mantendría sano y vivo.
Todo alimento que ingerimos pasa por un proceso de trasformaciones tanto físicas como químicas que se llevan a cabo durante la digestión. Una vez fragmentados en compuestos más sencillos. La sangre se encarga de absorber los nutrientes para conducirlos a los tejidos donde las células los utilizan para realizar sus funciones vitales. Mediantes esto se podrá comprender el valor nutritivo y así evitar excesos o carencias que pueden impedir al organismo mantenerse en buenas condiciones de salud (Lawrence y Di Lima, 1992).
En los trastornos alimentarios, la balanza entre el aporte y el consumo energético se inclina hacia un extremo o hacia el otro. El desbalance de este se produce de manera lenta cuando se dejan de lado hábitos alimentarios adecuados (Kaplan y Garfinkel, 1993).
La preocupación por estar delgado, sentirse deprimido la mayor parte del tiempo, tener baja autoestima, tener limitadas habilidades sociales y presentar conductas obsesivas y perfeccionistas son evidencias de una persona con trastornos de la conducta alimentaria. Esto es un problema para la salud.
Según la OMS (2018), “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Por lo que la salud mental es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”. Por lo que el psicólogo se intervendrá de manera de reducir o eliminar el comportamiento riesgoso para el desarrollo de algún tipo de enfermedad, de manera preventiva.
Referencia:
Tena, A. y Braun, D. (2010). Alimentación sana. En Oblitas, G. (Ed.), Psicología de la salud y calidad de vida (pp. 279-288). México: CENGAGE Learning.
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